Caminantes.

Sigues un camino sin pensar en realidad que son tus pasos los que ya han cogido inercia, y aunque no tienes muy claro hacia dónde vas, parece imposible parar. Tras darte cuenta de eso, empiezan las preguntas a las que tampoco eres capaz de contestar. Bien no pierdas la calma, esto se resolverá, como siempre…